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jueves, 30 de julio de 2009

DEMAGOGIA POLITICA

Aprendemos de las lecciones de la vida que de poco nos servirá una democracia política, por más equilibrada que parezca ser en sus estructuras internas y en su funcionamiento, si no ha sido constituida como raíz de una efectiva y concreta democracia económica, y de una no menos efectiva y concreta democracia cultural. Decirlo en los días de hoy ha de parecer un obsoleto lugar común de ciertas inquietudes ideológicas del pasado, pero sería cerrar los ojos a la realidad no reconocer que aquella trinidad democrática –la política, la económica, la cultural-, cada una de ellas complementaria de las otras, representó, en el tiempo de su apogeo como idea de futuro, una de las más entusiasmantes banderas cívicas que alguna vez, en la historia reciente, fueron capaces de sacudir conciencias, de movilizar voluntades, de conmover corazones.

Hoy, despreciadas y arrojadas al cubo de la basura de las fórmulas que el uso cansó y deformó, la idea de democracia económica dio lugar a un mercado obscenamente triunfante, y la idea de democracia cultural fue sustituida por una masificación industrial de las culturas.

No progresamos, retrocedemos. Y cada vez se irá volviendo más absurdo hablar de democracia si nos empeñamos en el equívoco de identificarla únicamente con sus expresiones cuantitativas y mecánicas que se llaman partidos, parlamentos y gobiernos, sin atender a su contenido real y a la utilización que efectivamente hacen del voto que los justificó y los colocó en el lugar que ocupan.

No se concluya de lo que acabo de decir que estoy contra la existencia de los partidos: soy miembro de uno de ellos. No se piense que aborrezco parlamentos y diputados: me gustaría que fueran mejores.

Y tampoco se crea que soy el providencial inventor de una receta mágica que permitiría a los pueblos, de ahora en adelante, vivir sin tener que aguantar gobiernos: simplemente me niego a admitir que sólo sea posible gobernar y desear ser gobernado conforme a los modelos democráticos en uso -a mi modo de ver incompletos e incoherentes- que pretendemos hacer universales, en una especie de fuga hacia adelante, como si quisiéramos huir de nuestros fantasmas en vez de reconocerlos como lo que son y trabajar para vencerlos.

He llamado «incompletos e incoherentes» a los modelos democráticos en uso porque en realidad no veo cómo designarlos de otra manera. Una democracia bien entendida, entera, radiante, como un sol que iluminase por igual a todos, debería, por pura lógica, comenzar por nuestros propios países.

Si esta premisa no es asumida y observada –y la experiencia de todos los días nos dice que no lo es- todos los raciocinios y prácticas subsiguientes, o sea, la fundamentación del régimen y el funcionamiento del sistema, resultarán viciados y pervertidos.

Hemos visto ya cómo se ha vuelto obsoleto invocar los objetivos de una democracia económica y de una democracia cultural, sin los cuales el edificio de lo que designamos por democracia política queda reducido a una frágil cáscara de apariencias democráticas, conservadas por el impenitente conservadurismo del espíritu humano, al que, como es costumbre, le bastan las formas exteriores, los símbolos y los rituales para continuar creyendo en la existencia de una materialidad carente de cohesión, o de una transcendencia que perdió sentido y nombre; quieren las circunstancias de la vida actual, repito, que los brillos y los colores que han adornado, ante nuestros ojos, las formas de la democracia política, estén tornándose apagadas, sombrías, de una forma todavía imprecisa pero no por eso menos angustiante. Diré –según mi entender- por qué.

Como siempre sucede, la cuestión central de cualquier tipo de organización social humana, de la que derivan todas las demás y hacia la que acaban por confluir, es la cuestión del poder, y el problema teórico y práctico con que invariablemente nos enfrentamos es identificar quién detenta el poder, averiguar cómo llegó a él, verificar el uso que hace de él, los medios de que se sirve y los fines a los que apunta. Si la democracia fuese, de hecho, lo que con auténtica o fingida ingenuidad continuamos diciendo que es, el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, cualquier debate sobre la cuestión del poder perdería sentido, una vez que, residiendo el poder en el pueblo, sería al pueblo a quien competiría su administración, y siendo el pueblo el administrador del poder, está claro que sólo lo debería hacer en beneficio suyo y para su propia felicidad. Ahora bien, sólo un espíritu perverso, optimista hasta el cinismo, osaría proclamar hoy la felicidad de un mundo que, por el contrario, nadie debería pretender que lo aceptemos tal como es, sólo por el hecho de ser, supuestamente, el mejor de los mundos posibles. Es la propia situación concreta del mundo denominado democrático la que nos dice que, si es cierto que los pueblos son gobernados, también es cierto que no lo son por sí mismos ni para sí mismos...

Me dirán ustedes: «Los gobiernan sus representantes democráticamente elegidos, y ahí está el poder democrático». Y yo responderé: «No estamos en un laboratorio en el que, habiendo mezclado sustancias químicamente puras, podamos esperar que el producto resultante venga a ser también químicamente puro».

Por definición, el poder democrático será siempre provisional y coyuntural, dependerá de la estabilidad del voto, de la fluctuación de las ideologías o de los intereses de clase y, como tal, puede ser visto como una especie de barómetro orgánico que va registrando las variaciones del querer político de la sociedad. Pero, ayer como hoy, y hoy con amplitud cada vez mayor, abundan los casos de cambios políticos aparentemente radicales que han tenido como efecto cambios radicales de gobierno, pero a los que no siguieron los cambios económicos, culturales y sociales que el resultado del sufragio había parecido anunciar.

Decir hoy «gobierno socialista», o «socialdemócrata», o «conservador», o «liberal», y llamarle «poder», es nombrar algo que no se encuentra donde parece que está, sino en otro inalcanzable lugar –el del poder económico, efectivo, determinante y actuante, cuyos contornos podemos percibir en filigrana por detrás de las tramas y de las redes institucionales, pero que se nos escapa cuando intentamos acercarnos a él, y que contraataca si tenemos la veleidad de reducir o regular su dominio, subordinándolo a los intereses generales. Dicho más claramente, los pueblos no eligieron sus gobiernos para que los «llevasen» al Mercado, sino que es el Mercado el que por todos los modos posibles condiciona a los gobiernos para que le «lleven» los pueblos. Si hablo así del Mercado es por ser él, hoy, y más que nunca, el instrumento por excelencia del auténtico, único e incontrovertible poder, el poder económico y financiero multinacional, ése que no es democrático porque no lo eligió el pueblo, que no es democrático porque no es regido por el pueblo, y que además no es democrático porque no apunta a la felicidad del pueblo.

No faltarán sensibilidades delicadas que encuentren escandaloso y provocador lo que acabo de decir, aunque ellas mismas tengan que admitir que no he hecho más que enunciar algunas verdades elementales y transparentes, datos conocidos de la experiencia cotidiana de todos nosotros, simples observaciones de sentido común. Sobre estas y otras no menos claras obviedades, sin embargo, han impuesto las estrategias políticas de todos los rostros y colores un prudente silencio para que no ose insinuar alguien que, conociendo la verdad, practicamos la mentira o de ella aceptamos ser cómplices.

Habría que preguntar (1) si existe alguna legitimidad en la interposición de límites tácitos o consensuales al ejercicio de la responsabilidad de todo ciudadano en su relación con la sociedad en que vive; (2) si la determinación de esos límites, que el uso -una vez pasado suficiente tiempo- siempre acaba por fijar, resultó exclusivamente de un acto de renuncia voluntaria o fue consecuencia de actitudes más o menos conscientes de negación o indiferencia a ejercer derechos y a asumir deberes; (3) si, finalmente, es legítimo continuar hablando de ejercicio democrático sin la participación y la intervención permanentes de los ciudadanos en la vida colectiva; sin la clarificación pública de las fuentes del poder; sin el cumplimiento riguroso del precepto fundamental de Derecho según el cual todos los ciudadanos son iguales ante la ley; sin el reconocimiento no solamente formal, sino verificable en los hechos, de que los beneficios y mejoras sociales, sin exclusión de ninguno de sus componentes, sean de naturaleza estructural, económica o cultural, son, por extensión y sin condiciones restrictivas, extensibles a toda la comunidad. Etc., etc., etc. Porque la democracia, o es total, o todavía no es democracia.

Esto me lleva a concluir que antes de que pensemos en exportar simulacros de democracia para el resto del mundo, deberíamos encontrar la manera de producirla y distribuirla mejor (uso el lenguaje del Mercado) en nuestros países. Estoy cierto de que el mundo necesita mucho más que la ilusión democrática que hemos acabado fabricando, a la que se reducen, en la mayor parte de los casos, nuestras democracias.



José SARAMAGO

Portugal

miércoles, 22 de julio de 2009

POLITICOS EN LA UNIVERSIDAD

Varios dirigentes del PSOE coinciden en reclamar que se se potencie la democracia interna de los partidos fomentando tanto la "apertura y la transparencia" de sus decisiones como la intervención de las militantes de base, huyendo así tanto del "caudillaje sin control" como de un "asamblearismo inútil" a la hora de encauzar su actividad.

Así lo ponen de manifiesto la secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, el diputado socialista en la Cámara Baja Rafael Simancas y la parlamentaria en la Asamblea de Madrid, Matilde Fernández en un artículo publicado por la revista 'Temas para el Debate', presidida por el ex vicepresidente del Gobierno y actual presidente de la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados, Alfonso Guerra.

En este sentido, Pajín, quien asegura que "seguramente el PSOE es el partido más democrático" de nuestro país, considera necesaria la "transparencia y publicidad" de todos los procesos de toma de decisión, "ya sea sobre el liderazgo o sobre el proyecto" de cada formación política, algo que, a su juicio, ya se pone de manifiesto en los procesos congresuales de su organización.

Así, insiste en que los militantes del PSOE tiene el derecho de participar "con voz y voto en todas las decisiones", garantizándoles también el acceso a información y formación relevante para el mejor desempeño de su trabajo político, y apostó por la incorporación de los jóvenes a la vida política como un "objetivo irrenunciable" de los partidos.

Por su parte, Simancas advierte de que el "límite" de la participación de las bases está en "la garantía de eficacia y cohesión". "Los partidos no son clubes de debate, sino organizaciones que tienen que adoptar cada día decisiones", recalcó, para quien el "acierto está en el equilibrio".

SIMANCAS: "A VECES FALTAN IDEAS"

Para el ex dirigente del PSM, el derecho de los militantes a participar y decidir mediante procedimientos democráticos "falla esencialmente" porque no se aprovechan las oportunidades que ofrece la sociedad de la información. "Nuestra estructura y funcionamiento aún mantiene pautas del siglo XIX, cuando el resto de la sociedad actúa conforme a estructuras y procesos del siglo XXI", señala.

Asimismo, señala que las direcciones de estas organizaciones deben estimular el debate "franco y leal" en su seno. "A veces falta valentía para asumir los riesgos de la crítica leal, el coste de la heterodoxia y el quedar en minoría, a veces prima la comodidad del gregario y en otras, simplemente, faltan las ideas", lamentó.

"QUE LOS JÓVENES PRIMERO TRABAJEN"

Simancas también llama la atención sobre aquellos que han pasado de los treinta, y advierte de que la velocidad con la que se usan, difieren y amortizan las figuras políticas en España pueden convertirse en un "derroche de experiencias y capacidades".

Más incisiva en este aspecto se muestra la diputadas socialista en la Asamblea de Madrid, Matilde Fernández, para quien una persona joven primero tiene que terminar sus estudios, "después debe empezar a trabajar, cotizar a la Seguridad Social y luego ya puede pensar en dedicarse a la política".

Asimismo, incide en que los partidos políticos deben acabar con el principio de que "quien tiene el poder" sitúa a las personas de su confianza y veta a quien discrepa de sus posiciones, y recordó a los militantes que tienen el derecho de participar "sin cortapisas" y el deber de pedir la expulsión "de quiénes no sean honrados ni honorables".

martes, 21 de julio de 2009

Los suplentes ganan los amistosos, pero con los titulares no hay forma de ganar la liga


Todos quieren arrebatarle el triunfo al Ariete de Ayete

Gaceta mañanera sobre el deporte rey (La política)

Biografía Dulce Infancia Obediente juventud Sobrino Político Adaptación al medio Sr. Ministro El tercer asalto La Reserva espiritual La verdad revelada

Por Sr. Director | Published: 9 Junio 2009
Capital del Reino 09-06-09

¡Qué fantástico partido el disputado este domingo! Jaime Mayor, el Ariete de Ayete, avanzó en tromba y pudo arañar, casi en solitario, una ventaja de dos escaños a la correosa defensa del Polideportivo Sociatas.

Pero ¡ay! La victoria tiene muchos progenitores, mientras que la derrota es huérfana. Y dentro del vestuario de Los Gaviotos F.C. se aprontaron a disputar a Jaime Mayor el loor y los laureles de su gesta deportiva.

Pobrinho Rajoy, necesitado de buenos resultados, corrió a apropiarse de la Copa de Europa, declarando “Este es el mejor resultado de nuestra historia”, como si él mismo hubiera anotado la escasa diferencia.

Los sancionados Camps y Fabra, ansiosos por usar el favor del público para que el Comité de Competición no les saque de la cancha, se arrimaron a igual velocidad a la estela del triunfador. “¡La gente es muy lista!”, gritaba Fabra mirando al arbitro.

La muy excelentísima Esperanza Aguirre y Gil de Videma, Condesa Consorte de Murillo y eterna aspirante a la presidencia del club, bajó vivaracha y espontánea al campo para unirse a la celebración. Empero, en lugar de felicitar por el triunfo a Don Jaime Mayor, declaró delante de todo el mundo “Mariano es el Rey”, en referencia a Pobrinho.

Triste gesta deportiva ésta, que supuso ganar por la mínima y no reconocer el triunfo del hijo predilecto de esta redacción.

Fuente: http://elderechazo.com/los-suplentes-ganan-los-amistosos-pero-con-los-titulares-no-hay-forma-de-ganar-la-liga/

sábado, 11 de julio de 2009

TRAJES DE VERANO.

Tendencias 2009 en trajes de baño


El verano está aquí, elige el modelo más hermoso y disfruta de la playa .Pasen y ..... el video
http://www.youtube.com/watch?v=Ax9bjSqtHEE

miércoles, 1 de julio de 2009

Política cautiva

01.07.2009 - Pedro José Narváez Benítez y Juan Manuel Canle Durán.| Cádiz

La política está enferma, se ha descuidado y ha abandonado el carácter sacro en un mundo secularizado. Con los años, ha perdido las funciones de unificación del grupo, de legitimación del poder y la creación de un proyecto válido. En nuestra sociedad, cuando habla el dinero, lo demás esta condenado a callarse. Y nuestro silencio se manifiesta con la abstención en los procesos electorales. Los principios democráticos no pueden permitir que la ciudad sea un bazar donde el lujo exhibido está fuera del alcance de la mayoría de los residentes. La mentalidad economicista ha sustituido a las ideas políticas y son las élites económicas las que controlan a las élites políticas. Y tu político lo permite.
Por ello, ahora más que nunca la política debe limitar la mentalidad economicista, puesto que su materialización daña el vinculo social, el empleo y la estabilidad de familias en todo el mundo. Hay que limitar el enriquecimiento desmesurado y poner en valor políticas de igualdad.
Decía Kant que en la política hay que ser astutos como las serpientes y llevaba razón. Tal vez por ello es el momento de cambiar tanto capitalismo y economía por políticas sociales y socialistas.
Fuente: http://www.lavozdigital.es/jerez/prensa/20090701/opinion/politica-cautiva-20090701.html

martes, 19 de mayo de 2009

EL PP NO QUIERE SABER DE POLITICA

Noticias
Manuel Gracia rechaza el "tono amenazante" del PP sobre financiación y le tacha de no saber hacer política
El portavoz socialista también ve "absurdo" que PP e IU rechacen que la deuda histórica se cobre en especie
19/05/2009

El portavoz del Grupo Socialista en el Parlamento andaluz, Manuel Gracia, ha rechazado hoy el "tono amenazante" empleado por el PP en lo que se refiere a la negociación del nuevo sistema de financiación autonómica, a la vez que ha advertido a los populares de que "ir a los tribunales no es hacer política".

Gracia ha subrayado el compromiso de celebrar un debate en el Parlamento andaluz sobre financiación autonómica antes de que el se celebre la reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF), que según anunció el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se celebrará antes del 15 de julio.

En este sentido, el portavoz de los socialistas ha asegurado que los grupos parlamentarios de la oposición tendrán la oportunidad de debatir sobre el próximo modelo de financiación, por lo que ha rechazado las declaraciones "amenazantes" del PP, ya que "ir a los tribunales no es hacer política".

Además, Gracia ha destacado que el Gobierno andaluz está manteniendo unas posiciones "coherentes" con lo que dicta el Estatuto de Autonomía de Andalucía y lo que "significa la igualdad de todos los ciudadanos". De esta forma, el parlamentario andaluz ha criticado el clima de crispación que quieren generar los populares, ya que "no tiene justificación declaraciones de este tipo, ya que es más típica y normal del autoritarismo".

Por otra parte, el portavoz Grupo Parlamentario Socialista ha calificado de "absurdo" que tanto PP como IU rechacen la posibilidad de que la Disposición Adicional Segunda del Estatuto de Autonomía de Andalucía, denominada deuda histórica, sea cobrada en especie, algo que, por otro lado, según el dirigente socialista, "no prohíbe el texto estatutario".

Gracia ha advertido que la liquidación de la 'deuda histórica' es un tema "resuelto", por lo que ha afirmado que la "discusión creada es absurda, no tiene sentido", pues "los ciudadanos estarán alucinando, ya que lo normal en la vida cotidiana es que una deuda pueda ser saldada con bienes".

De esta forma, el portavoz parlamentario del PSOE de Andalucía ha asegurado que no entiende la "polémica creada", pues "no es verdad que el Estatuto prohíba este hecho, que por otro lado, es normal y lógico en la vida de todos los ciudadanos, pues sabemos que una deuda puede ser saldada con un bien que es tasado".

Así, Gracia ha lamentado el comportamiento de ambas formaciones políticas de la oposición, que "de un tema cerrado quieren crear un problema y una polémica". El portavoz socialista en la Cámara ha dejado claro que su Grupo debatirá "todo lo que la oposición quiera", pero "teniendo presente que estamos ante un tema cerrado y que responde al derecho al pataleo de los partidos de la oposición".