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miércoles, 22 de julio de 2009

A "Papito" Berlusconi no le gustan los blogs.



El Decreto Alfano viene en la práctica, a resolverse en que si una persona (A) escribe algo que no le gusta a B. B exige a A la corrección de la declaración. Si A no lo hace dentro de las 48 horas siguientes a la petición, sea A un periodista profesional o un blogger aficionado, ha de pagar una multa de 12.000 euros. Sin necesidad de que haya prueba de difamación. La multa es la misma que pagaría un periódico. Lo podeis ver ampliado en diversos blogueros italianos. En otro blog leo que básicamente se trata de un nuevo intento de saltarse la presunción de inocencia y al poder judicial a la hora de declarar a una persona culpable, así como una nueva ley a medida para Internet (como si el derecho que pretende regular no fuera algo independiente del medio). Con una ley así, más de uno preferirá ejercer la autocensura antes de arriesgarse a ser obligado a pagar una multa, con evidentes consecuencias para la libertad de expresión. Puedes colaborar con los compañeros blogueros italianos, ellos ya han hecho concentraciones e incluso una primera "huelga" de blogs, algo de momento inaudito en este nuevo Mundo del 2.0 Si quieres puedes seguirlos en esta página de la que dejo su banner abajo.

Fuente: Francisco Piniella Facebook

domingo, 25 de enero de 2009

IZQUIERDA SOCIALISTA PSOE CADIZ .CANLE- NARVAEZ . ERES PEOR QUE TORQUEMADA

Voy a contar cómo fue al quemadero el inhumano que tantas vidas infelices consumió en llamas; que a unos les traspasó los hígados con un hierro candente; a otros les puso en cazuela bien mechados, y a los demás los achicharró por partes, a fuego lento, con rebuscada y metódica saña. Voy a contar cómo vino el fiero sayón a ser víctima; cómo los odios que provocó se le volvieron lástima, y las nubes de maldiciones arrojaron sobre él lluvia de piedad; caso patético, caso muy ejemplar, señores, digno de contarse para enseñanza de todos, aviso de condenados y escarmiento de inquisidores.
Mis amigos conocen ya, por lo que de él se me antojó referirles, a D. Francisco Torquemada, a quien algunos historiadores inéditos de estos tiempos llaman Torquemada el Peor.
¡Ay de mis buenos lectores si conocen al implacable fogonero de vidas y haciendas por tratos de otra clase, no tan sin malicia, no tan desinteresados como estas inocentes relaciones entre narrador y lector!
Porque si han tenido algo que ver con él en cosa de más cuenta; si le han ido a pedir socorro en las pataletas de la agonía pecuniaria, más les valiera encomendarse a Dios y dejarse morir.
Es Torquemada el habilitado de aquel infierno en que fenecen desnudos y fritos los deudores; hombres de más necesidades que posibles; empleados con más hijos que sueldo;
Otros ávidos de la nómina tras larga cesantía; militares trasladados de residencia, con familión y suegra por añadidura; personajes de flaco espíritu, poseedores de un buen destino, pero con la carcoma de una mujercita que da tés y empeña el verbo para comprar las pastas; viudas lloronas que cobran el Montepío civil o militar y se ven en mil apuros; sujetos diversos que no aciertan a resolver el problema aritmético en que se funda la existencia social, y otros muy perdidos, muy faltones, muy destornillados de cabeza o rasos de moral, tramposos y embusteros.