Un resplandor cegador de luz blanca
ilumina esta noche el cielo de Gaza
la gente corre a refugiarse
sin saber si están vivos o muertos.
Vinieron con sus tanques y sus aviones
con destructoras y ardientes llamas
y no dejaron nada en pie
sólo una voz se eleva entre la niebla humeante.
No sucumbiremos
en la noche sin luchar
puedes quemar nuestras mezquitas, nuestras casas y nuestras escuelas
Pero nuestro espíritu nunca morirá
no sucumbiremos
en Gaza esta noche.
Mujeres y niños por igual
asesinados y masacrados noche tras noche
mientras los líderes de países lejanos
debatían sobre quién tiene razón y quién está equivocado.
Pero sus palabras sin autoridad fueron en vano
y las bombas cayeron como lluvia ácida
pero a través de las lágrimas y la sangre y el dolor
aún puede oírse esa voz que se eleva entre la niebla humeante.
No sucumbiremos
en la noche sin luchar
puedes quemar nuestras mezquitas, nuestras casas y nuestras escuelas
Pero nuestro espíritu nunca morirá
no sucumbiremos
en Gaza esta noche.
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viernes, 31 de julio de 2009
CARTA DE UNA REFUGIADA PALESTINA
El cielo continúa siendo azul, tal como lo recuerdo. No lo había visto desde hace tres días. Casi olvido lo hermoso que se ve durante un día soleado de invierno. Desearía poder caminar en la playa y disfrutar algo de paz.
Hace tres días, me fui a la casa de la familia de mi esposo con él y nuestros hijos. Dejamos nuestro departamento en la playa, que tiene una vista maravillosa, para encontrar un lugar más seguro donde los niños no tengan que escuchar las explosiones que los hacen despertar espantados y llorando.
No puedo darles ninguna garantía de que mañana estaremos mejor o de que estaremos a salvo. Han dejado de preguntarnos si esto va a terminar y cuándo podrán volver a vivir sus vidas normales de niños.
Las imágenes son siempre las mismas, excepto que esta vez son más violentas y perversas. Ya no disfrutamos nada desde que Israel comenzó la guerra contra los civiles en la franja de Gaza. Ni yo ni mis hijos soportamos más el sonido de los continuos bombardeos de la maquinaria bélica israelí.
Es peor durante la noche. Los niños empezaron a irse a la cama muy temprano para no escuchar el ruido de los aviones F-16 tirando bombas. No pueden imaginarse lo aterrador que es escuchar el silbido de los misiles antes de que impacten contra algo.
Después de cada estallido uno siente que será el blanco del próximo proyectil que venga y se pone a contar los segundos. Lo único que podemos hacer es agradecerle a Alá cuando despertamos en la mañana siguiente a salvo. ¡Viviremos un día más!
Solía escuchar hablar a la gente de cómo se odia a las guerras, sobre todo el dolor que dejan en nuestros corazones y almas. La guerra es muy cruel y nosotros, los refugiados palestinos, hemos podido atestiguar la crueldad de la guerra más de una vez.
Pero este conflicto es el más cruel de todos. No hay piedad, no hay diferencia entre el niño, el anciano o inclusive el feto inocente y no nacido. Todos ellos son criminales y merecen morir, según Israel.
Dejé de esperar el final. Mis hijos ya no sienten nada al ver las imágenes de televisión. Niños y familias, todos son víctimas del odio y la inhumanidad de Israel.
La vida dejó de tener sentido no solamente para nosotros sino para nuestros hijos. Nosotros, por lo tanto, sólo esperamos nuestro turno para engrosar la lista: un nuevo número, no somos más, sólo un número.
Nuestro único deseo es morir todos juntos como familia para que ninguno de nosotros tenga que vivir con la amargura de haber perdido a los demás.
Najwa Sehikh, enero de 2009. Campo de Nusierat, franja de Gaza.
* Tomado de la página de Internet de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos., , Traducción: Gabriela Fonseca.
Hace tres días, me fui a la casa de la familia de mi esposo con él y nuestros hijos. Dejamos nuestro departamento en la playa, que tiene una vista maravillosa, para encontrar un lugar más seguro donde los niños no tengan que escuchar las explosiones que los hacen despertar espantados y llorando.
No puedo darles ninguna garantía de que mañana estaremos mejor o de que estaremos a salvo. Han dejado de preguntarnos si esto va a terminar y cuándo podrán volver a vivir sus vidas normales de niños.
Las imágenes son siempre las mismas, excepto que esta vez son más violentas y perversas. Ya no disfrutamos nada desde que Israel comenzó la guerra contra los civiles en la franja de Gaza. Ni yo ni mis hijos soportamos más el sonido de los continuos bombardeos de la maquinaria bélica israelí.
Es peor durante la noche. Los niños empezaron a irse a la cama muy temprano para no escuchar el ruido de los aviones F-16 tirando bombas. No pueden imaginarse lo aterrador que es escuchar el silbido de los misiles antes de que impacten contra algo.
Después de cada estallido uno siente que será el blanco del próximo proyectil que venga y se pone a contar los segundos. Lo único que podemos hacer es agradecerle a Alá cuando despertamos en la mañana siguiente a salvo. ¡Viviremos un día más!
Solía escuchar hablar a la gente de cómo se odia a las guerras, sobre todo el dolor que dejan en nuestros corazones y almas. La guerra es muy cruel y nosotros, los refugiados palestinos, hemos podido atestiguar la crueldad de la guerra más de una vez.
Pero este conflicto es el más cruel de todos. No hay piedad, no hay diferencia entre el niño, el anciano o inclusive el feto inocente y no nacido. Todos ellos son criminales y merecen morir, según Israel.
Dejé de esperar el final. Mis hijos ya no sienten nada al ver las imágenes de televisión. Niños y familias, todos son víctimas del odio y la inhumanidad de Israel.
La vida dejó de tener sentido no solamente para nosotros sino para nuestros hijos. Nosotros, por lo tanto, sólo esperamos nuestro turno para engrosar la lista: un nuevo número, no somos más, sólo un número.
Nuestro único deseo es morir todos juntos como familia para que ninguno de nosotros tenga que vivir con la amargura de haber perdido a los demás.
Najwa Sehikh, enero de 2009. Campo de Nusierat, franja de Gaza.
* Tomado de la página de Internet de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos., , Traducción: Gabriela Fonseca.
miércoles, 22 de julio de 2009
GAZA EN LA MEMORIA
Un resplandor cegador de luz blanca
ilumina esta noche el cielo de Gaza
la gente corre a refugiarse
sin saber si están vivos o muertos
Vinieron con sus tanques y sus aviones
con destructoras y ardientes llamas
y no dejaron nada en pie
sólo una voz se eleva entre la niebla humeante…
No sucumbiremos
en la noche sin luchar
puedes quemar nuestras mezquitas, nuestras casas y nuestras escuelas
Pero nuestro espíritu nunca morirá
no sucumbiremos
en Gaza esta noche
Mujeres y niños por igual
asesinados y masacrados noche tras noche
mientras los líderes de países lejanos
debatían sobre quién tiene razón y quién está equivocado
Pero sus palabras sin autoridad fueron en vano
y las bombas cayeron como lluvia ácida
pero a través de las lágrimas y la sangre y el dolor
aún puede oírse esa voz que se eleva entre la niebla humeante
No sucumbiremos
en la noche sin luchar
puedes quemar nuestras mezquitas, nuestras casas y nuestras escuelas
Pero nuestro espíritu nunca morirá
no sucumbiremos
en Gaza esta noche
ilumina esta noche el cielo de Gaza
la gente corre a refugiarse
sin saber si están vivos o muertos
Vinieron con sus tanques y sus aviones
con destructoras y ardientes llamas
y no dejaron nada en pie
sólo una voz se eleva entre la niebla humeante…
No sucumbiremos
en la noche sin luchar
puedes quemar nuestras mezquitas, nuestras casas y nuestras escuelas
Pero nuestro espíritu nunca morirá
no sucumbiremos
en Gaza esta noche
Mujeres y niños por igual
asesinados y masacrados noche tras noche
mientras los líderes de países lejanos
debatían sobre quién tiene razón y quién está equivocado
Pero sus palabras sin autoridad fueron en vano
y las bombas cayeron como lluvia ácida
pero a través de las lágrimas y la sangre y el dolor
aún puede oírse esa voz que se eleva entre la niebla humeante
No sucumbiremos
en la noche sin luchar
puedes quemar nuestras mezquitas, nuestras casas y nuestras escuelas
Pero nuestro espíritu nunca morirá
no sucumbiremos
en Gaza esta noche
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